Ahora mismo cuando escribo llegan a mi cerebro tantos recuerdos de manera “Flashback”, nada linear para ser exacto de los momentos que estuve con ella, su timbre de voz lo recuerdo en mi cabeza y recuerdo su imagen como si la vi ayer.
Recuerdo como me atendía y me prestaba atención cuando apena era un niño y papi me llevaba de visita a su casa, tambien la recuerdo tiempo despues parada frente al balcon en las tardes, yo salia de nuestro edificio y gritaba: Bendicion Tia!! y solo tenia que esperar unos segundos para escuchar su respuesta: Dios te bendiga!.
Recuerdo una noche entre familia expuestos al frio de Contanza, cuando hice un cuento de menos de un minuto su carcajada, y cada vez que me veia recordaba esa noche, no habia encuentro familiar que no lo mencionara, Asi como su presencia cuando acampamos en una de las lomas de el Seibo, otro recuerdo que no se olvida.
Siempre que me veia elogiaba como habia crecido, que ya no era maximito, sino todo un maximo, recuerdo mi viaje a Santo Domingo hace ya mas de 2 años, cuando la fui a visitar a mis primos me miró y dijo: pero que grande estas!, ningun maximito ni maximito, te pareces igualito a tu papá.
La ultima vez que la vi, hace unos meses, Verano en NY, me encontré raro que no haya recordado aquel cuento de menos de un minuto que siempre me acordaba, no dijo que ya era todo un hombre, pero recuerdo que me preguntó: Y esa barba!, jejeje.
Hay etapas en la vida que aun no nos acostumbramos, la muerte es una de ellas, hoy ya no está pero sus recuerdos quedan en mi memoria, duele perder a personas que son parte de su historia y tu vida.


