
Hoy me he puesto a recordar una de esas historias que nunca he contado, tal vez por falta de creatividad o por la acumulación sagrada de recuerdos que aveces es mejor mantenerla en la cajita con llaves que sacarlo y desempolvarlos.
Me recuerdo sentando en los banquitos de concretos como esos que rodean las orillas del malecón, con el aire fresco que se siente a correr las 6:00PM una tarde de invierno frente al colmado de Lalito, en los mismos banquitos donde unos meses mas tardes deportistas panamericanos se detenían para fotografiarnos como atracciones de zoológico en su habitad natural. EL mismo lugar donde el Terror aterrizó una tarde cualquiera acompañado de una diabla con cara de angel, un carro rojo que ahora no recuerdo la marca y un “suape” natural en él, se atrevió a beber del “Singa Perra” que le brindamos, una cuantas carcajadas, una promesa de tocar gratis en los Mameyes y se marchó sin un boleto de regreso. Pero este no fue ese día, este fue otro.
EL jevito se desmontó de su Omsa con aire, fue fácil reconocerlo desde donde estábamos, camisa kaki, pantalón negro, Lentes para ver de cerca y una fundita de Musicalia en la mano derecha, se dirigió hacia nosotros nos dio un saludo colectivo y pregunto que haríamos esa noche, no nos demoramos ni un minuto para responder y la respuesta de todos se fundió en una sola con un nada que lo dejó satisfecho, siguió su camino pero dejo un aviso que volveria: Denme 20 minutos y vuelvo en seguida, hoy se bebe!, un anuncio que nos animo a no movernos, un merengue de los 80 en pleno 2002, la loca que caminaba hacia la España todos los días a esa hora, la entrada de “la shumaquer” al parqueo, el vengo ahora de uno de los muchachos, el regreso del mismo, omsas van y omsas vienen, doña Sila pa’ la iglesia, el saludo para anunciarse del “comando” Morillo, las muchachonas que iban hacia la heladería y los 20 minutos que no llegaban.
Por fin!, dijo Robertico a ver al jevito llegar, esta vez con unos converse viejos y sucios, un pantalón jean que revelaba que habían pasado mucho trabajo, una gorrita que tapaba la escaces de pelo de su cabeza, y la misma fundida de Musicalia que llevaba al desmontarse de la Omsa, entró al colmado, y desde afuera pudimos escuchar la operación matemática “uno de malla, una cocacola y par de vasos pa los muchachos, haaa y ponte este CD hasta que se raye te voy a consumir la noche entera“, Lalito lo miro con cara de muchachito malcriado, quitaría su cd de bachata que grabó con mucho trabajo en un estudio casero que hizo un amigo que era compadre de un músico de Luis Vargas y pondria por este CD desconocido y Misterioso que se le entregó con todo y plástico.
Se sentó con nosotros, dio una risa inicial, y la musica de las bocinas del colmado empezaron a expandir ese extraño sonido de voces, maquinas, guitarras,mientras disfrutábamos del dulce sabor del romo dao’, el jevito no paraba de hablar, hablaba de la musica de su época, de las historias de las canciones, criticaba la musica que habitualmente escuchábamos “esos raperitos queriendo cantar rock, han jodido en buen rock…” recuerdo que los muchachos lo vieron fijamente, pero por no desaprovechar el momento de felicidad que no había dado en tan solo minutos prefirieron reírse de los comentarios. Ya el alcohol estaba llegando a nuestro cerebro, y la musica nos había hechizado, mientras el jevito fumaba un cigarro y soltaba junto al humo el nombre de la banda que deleitaba nuestros oídos…
Un “Another Brick In The Wall” me llevó a pararme de mi asiento y tocar la guitarra invisible que el alcohol me había dibujado, mientras me imaginaba frente aun publico que me miraba como todo un Slash o un Hendrix, y así fue pasando la noche, 4 potes, 5 botellas de cocacola, ya pasaban de las 12:00 PM, pasó un “Hey You”, un “Money”,”The Fletcher Memorial Home” y un “Comfortably Numb” que puso al jevito a volar y a cantar, ya llegaba la hora de irnos, ya estaba bueno, nos fuimos yendo uno a uno, mientras el jevito quedó solo en una silla bebiendo, fumando mientras repetía el nombre de aquella banda que nos había preparado el soundtrack completo aquella noche, Pink Floyd, Pink Floyd.