Eran casi las seis de la tarde, en el parque de los cerezos, una tarde oscura y calurosa, el calor era capaz de asfixiar a cualquier ser humano, vientos calientes azotaban como latigazos de cuero la cálida noche, no se veía ni un alma, el sonido de la noche cubría el parque, los arboles viejos y secos eran el único adorno, el olor a animal podrido gobernada, solo la luna alumbraba aquel lugar dejado en el olvido, ya las carretas cargadas de bellas mujeres y novios enamorados no solían pasar desde hace años, la ultima vez que se escuchó la risa de algún niño había quedado en la historia de las voces perdidas y de las almas desdichadas que rondaban la noche y su soledad.
Unos pasos sin ánimos y moribundos se escuchan a los lejos, pisadas suaves y sin fuerza han marcado un nuevo sonido, quejidos tormentosos interrumpen por completo con el silencio de la noche provocado por un vagamundo hediondo, mugroso y cubierto de trapos viejos y sucios que lentamente y casi arrastrado ha entrado al parque, se recuesta sobre el tronco de un viejo árbol casi sin vida.
Era un hombre pequeño de estatura, con deformaciones en su espalda, cicatrices en su rostro, el pelo escaso, sucio y descuidado de un color irreconocible, sus ojos negros como maldición nocturna, sus uñas largas y negras mal tratadas y mal acomodadas en sus manos sucias y arrugadas, su dentadura amarillenta asemejaba ya un tono verde, su cuerpo era el mapa de toda una historia marcada de sufrimientos, abandono, dolor, angustias y trabajo.
Su estomago producía un sonido extraño, era el hambre, sus fuertes quejas semejantes a gruñidos de león o de alguna fiera salvaje y hambrienta, sus ojos buscaban como loco algo que comer, su olfato como el de un buen perro trataba de identificar algún olor comestible pero su búsqueda fue en vano, no podía soportar el dolor y las ganas de tener algo en su barriga lo tentaban a comer lo que sea, observó una piedra cerca de sus pies alargando su manos la tomó y la llevó hacia la boca, pero no pudo masticarla y la escupió, era capaz de comerse hasta una rata si la encontraba, pero tampoco había señales de alguna.
Ya no aguantaba mas, desesperado encontró una rama a su alrededor, también intento morderla, pero no la pudo tragarla, era ya desesperante su situación, no sabia que hacer, al parecer tenia semanas sin comer, el dolor, el sonido de su estomago y sus ganas incontrolable de comer lo mataban, tomó con ambas manos la rama que intentaba comer y se la clavó con ira y mucha fuerza en su Vientre, este empezó a abrirse lentamente, como un huevo, y reventó, de su vientre aunque suene increíble, salió una luz despampanante acompañada de mariposas! muchas, cientas, miles, se pudiera decir que millones de ellas , mariposas multicolores, de todos los tamaños, que volaron y llenaron el parque, sus ojos no podían creer lo que veían, y las mariposas no cesaban de salir, inundaron todo el aire, no paraban de volar, amarillas, rojas, verdes, azules, rosadas, en fin mariposas, como si la hubiese guardado por años. No tenia palabras para su asombro, solo cerró sus ojos mientras las mariposas aun seguían saliendo.


